Las prótesis mamarias se usan para aumentar el volumen y mejorar la forma de pechos muy pequeños, o para corregir asimetrías, reafirmar senos luego de la lactancia o para reconstruir mamas luego de una cirugía por cáncer o traumas.

Tipos de prótesis según el material

El implante de mamas puede ser de diferentes materiales y el uso de uno u otro depende de las indicaciones de cada paciente y la experiencia del cirujano en el uso de los mismos.

Las prótesis mamarias o comúnmente llamadas ‘siliconas’, son ‘bolsas’ de silicón, rellenas de alguna sustancia:

– Solución salina: solución estéril que se inyecta por una válvula una vez la bolsa del implante esté en el cuerpo, con la cantidad deseada para dar el tamaño mamario acordado. Se cree que generan menos rechazo por el cuerpo, pero tienen más riesgo de romperse, aunque si sucede el líquido se reabsorbe sin generar problemas de salud. Sólo se usan en Estados Unidos. El volumen del seno puede disminuir hasta un 50% con el tiempo y deben cambiarse cada 10 años.

– Gel de silicona: es un implante que se compra con el tamaño deseado desde la fábrica, usado en cerca del 90% de las mamo plastias de aumento y sin riesgos demostrados. El volumen del seno disminuye hasta un 30% y debe cambiarse cada 10 a 20 años según el proveedor.

– Implante de cuerdas: hechos de polipropileno, permiten que el seno pueda aumentar luego de la cirugía y aunque es poco usado, en USA lo utilizan las mujeres que desean senos muy grandes.

– Implante de tejido ingenierizado: se refiere a células de la propia paciente que se someten a tratamientos de ingeniería genética para que proliferen controladamente y luego se les adiciona a una ‘bolsa’ que les de soporte. Es un implante en estudio aún, con la ventaja de no tener que cambiarlos.